Nerea Molina de 1r de batxillerat entrevista a Ignacio Martínez de Pisón.

Hoy ha venido Ignacio Martínez de Pisón que es un escritor y guionista español. Es el autor del libro Carreteras secundarias que todos hemos leído, y de otras muchas famosas obras. Así que esta es una buena oportunidad para hacer cualquier tipo de pregunta que tengáis.

Ignacio Martínez de Pisón:

¿La pregunta era? (Risas)

Gracias por venir, no es la primera vez, supongo que alguno sabéis que mi mujer trabaja aquí desde hace muchos años, y he ido conociendo diferentes generaciones de estudiantes del Monturiol. Uno de los cuales tendrá más de 30 años.

Bueno yo empecé a escribir muy joven, no sé si algunos de los que en algún momento yo conocía que se han dedicado a escribir, o si se han llegado a publicar sus libros o no, pero con 23 años, que son unos pocos más de los que tenéis vosotros, yo ya tenía un libro publicado. O sea que aunque parezca que soy muy viejo, hubo una época en la que no lo fui, y tenía más o menos una edad parecida a la vuestra. Por aquel entonces ya estaba escribiendo y preparándome para ser escritor, que es lo que luego he acabado siendo, así que ahora tengo 57 años y desde el año 1984 no he hecho otra cosa más que publicar libros. Así que imaginaos la de libros y tiempo que he tenido para escribir.

¿Desde joven ya tenías claro que querías ser escritor?

Ignacio Martínez de Pisón:

Sí, sobre todo al entrar en la universidad. Bueno, yo entré en la universidad con 16 años, porque yo formaba parte de un programa de estudios antiguo, en los que acabamos antes, y como yo cumplo los años en diciembre pues se supone que cuando llegaba la universidad ya tenía 16 años.

En la universidad es donde te tratan ya como una persona adulta, allí ya te consideran una persona mayor, allí tú eres uno más, y si no quieres ir a clase pues no vas, y te arriesgas a suspender, a que te quiten la beca, si la tienes, a que fracases, a que pierdas el año y te vayas de vacío, así que tienes que ser responsable de tu destino, de tu tiempo, y de tu esfuerzo, que hagas por salir adelante. El profesor no te va a decir nada. Y al mismo tiempo te vas a encontrar con gente mucho mayor que tú que viene de otras áreas del saber, que ha pasado por diferentes experiencias, o gente que sabe más que tú y con la que tienes posibilidades de ponerte a su altura y ser tan adulto como ellos.

Entonces a mí lo que me ocurrió en la universidad es que me encontré con 16 años en un curso de Filología, con unos compañeros que tenían unos cuantos años más, y que venían rebotados de otros carreras y que eran  grandes lectores, y el simple hecho de hablar con ellos me parecía a mí que era un curso acelerado de cultura, de literatura, de escritura y de la vida. Ellos me fueron contagiando su pasión por la literatura, así que ya inmediatamente empecé a leer mucho y a escribir siempre que podía, y a practicar para ver si a mí lo que me gustaba era escribir poemas, cuentos, novelas, o hacer guiones, yo ya me ponía a probar a mí mismo como escritor. Eso lo hice durante los 5 años que duró la carrera, pero cuando llegué a Barcelona en el año 1982, más o menos, tenía claro que iba a ser escritor. De hecho, el primer año viví en un piso de estudiantes, era un piso bastante hostil, y  que compartía con tres compañeros estudiantes bastante guarros, -para que os hagáis una idea, en la misma mesa donde comíamos todos, había uno que se llamaba Santi, que se cortaba las uñas a discreción en cualquier lugar de la mesa, o de la habitación-. Así que no tenías muchas ganas de convivir con esta gente por lo guarros que eran.

Entonces yo tenía  mi habitación, donde tenía mi cama, mi mesa, mi silla y mi máquina de escribir y es donde mejor estaba para escribir. Y ese año, que en realidad fueron seis meses, aparte de que leí mucho, escribí mucho, escribí dos libros nada menos, una novelita corta y más cuentos que luego se reunieron en un volumen. Es decir lo que escribí entre el año 1982 y 1983, luego se publicó en el 1984 y el 1985 pero ya era escritor en el 83. Es decir que realmente la experiencia fue en la universidad por dos motivos diferentes, por un lado porque me animaban a escribir los amigos con los que tenía más trato y con los que conversaba, y por otro lado porque me obligaban a recluirme y evitar la convivencia con unos tipos bastante asquerosos.

¿Alguna de tus novelas o personajes están basados en hechos reales?

Ignacio Martínez de Pisón:

Bueno hay un libro que no es real, sino que es una investigación histórica sobre enterrar los muertos donde lo que hago es investigar la historia de un señor llamado Robles, traductor, que era un republicano en la guerra, posicionado por otros tipos que trabajaban aparentemente o supuestamente para la República. Pero al margen de eso, lo que escribo yo siempre son novelas, y por lo tanto son novelas en las que mezclo lo que imagino, lo que oigo por ahí a la gente, porque copio muchas historias ajenas, y a veces cuelo cosas también mías, cosas de mi propia vida que a lo mejor transformo un poquito y las meto por ahí. Pero no son cosas muy interesantes, porque mi vida no ha sido muy interesante, porque estudié hasta la edad que tenía que estudiar y directamente me metí a ser escritor, y he vivido de ser escritor toda mi vida. He viajado mucho, porque los escritores tenemos muchos privilegios de ese tipo, pero aparte de eso no he tenido grandes peripecias en mi vida, así que mi vida ha sido la de un escritor que durante casi 40 años no ha hecho otra cosa más que escribir, prácticamente, entonces lo que hago es copiar de la vida de los demás.

Yo me acuerdo que en uno de los últimos libros, yo hablaba de una historia del marido de una prima mía, que era un poco estafador, trabajaba en La Caixa, y entonces lo que hacía era que el dinero de la gente de confianza le daban a él para que lo metiera en un plazo fijo, él lo tenía ahí, y si tú se lo pedías, te lo devolvía, y te pagaba puntualmente los intereses, pero mientras tanto él jugaba a la bolsa, y entonces él ganaba mucho dinero, eso sí, nunca estafó a nadie. Y ningún miembro de mi familia perdió dinero con ese hombre. Pero una vez una prima mía, que vive en Valladolid, que por supuesto  no sabía cómo funcionaba esa trama que el hombre tenía, fue a  sacar dinero a una sucursal de La Caixa y  le dijeron que no tenía. A consecuencia de eso, fue desplazado de una sucursal importante a una sucursal menos importante, de un despacho  de adelante a uno de atrás, hasta que al final le echaron sin que nadie se diera cuenta. La Caixa pagó todo el dinero que este hombre supuestamente había ocultado

Bueno pues esta historia que luego la conté más que nada porque  no solo se divorció, sino que empezó a beber y acabó autodestruyéndose. Bueno pues esta historia la conté tal cual en una novela y yo me temía  que el día que lo leyera mi prima  hubiera un conflicto familiar, por contar cosas de la familia que no debería haber contado. Lo que he descubierto, es que mi prima no me lee, porque en ningún momento he tenido problemas con ella, lo cual es un pequeño alivio, pensar que esta mujer podía haber reconocido su historia y no la ha leído, y ya no creo que la lea nunca, por lo tanto estoy a salvo de su rencor. Y del mismo modo que he contado esa historia del marido de mi prima, he contado otras muchas de gente más o menos cercana, y alguna vez hay quien sea reconocido, y hay algunas otras quién no, y hay algunas veces que hay gente que se ha reconocido en algo que no tiene nada que ver con él, que eso también ocurre.

¿Tienes algún horario para ponerte a escribir, o simplemente cualquier momento es ideal?

Ignacio Martínez de Pisón:

Yo tengo la idea de que la escritura es una profesión, es un oficio, así que no basta con tener talento, sino que hace falta también tener mucha entrega, hace falta invertir mucho tiempo y prepararse mucho, y luego efectivamente hace falta también fijarse unos horarios, esto de que la inspiración te viene en cualquier momento y tú te pones a escribir, y de repente te sale La montaña mágica, pues no. Hay a veces que estás delante de la máquina y te salen muchas ideas y las vas escribiendo, y hay otras que no, pero tienes que forzar a tu imaginación para que te llegue en el momento oportuno. Yo tengo un horario que siempre es por la tarde, yo como temprano, y a las 14:30 ya estoy en el ordenador, y además me ha quedado una extraña costumbre de cuando mis hijos venían en autobús a las 18h., yo iba a buscarlos, y era entonces cuando yo acababa la jornada laboral, y ahora que mis hijos ya son muy mayores, pues ya no vienen autobús, y ya no tengo que buscarlos, pero se me ha quedado la costumbre de que a las 6 termino de escribir. Por lo tanto tampoco trabajo tantas horas de 2:30 a 6. Luego es verdad que si dejo algo me voy a hacerlo, o sigo más tarde por la noche, pero en el horario que yo me impongo son esas tres horas y media. Y aunque no escriba ni una línea buena, me siento esas cuatro horas, solo porque tengo que cumplir un horario y tener una disciplina, y solo con disciplina y cumpliendo horarios, al final sé que las novelas acabarán saliendo adelante.

¿Si tuvieras la oportunidad de ser uno de los protagonistas de tus novelas cuál serías?

Ignacio Martínez de Pisón:

(Piensa)

Es que ninguno de mis protagonistas es particularmente admirable, o sea, los personajes de mis libros suelen ser a veces buenos, a veces malos, a veces listos, a veces tontos, a veces aciertan, a veces se equivocan. Suelen ser gente que tienen algunas virtudes, pero también tienen bastantes defectos, y a veces los queremos, a veces los odiamos. No hay ninguno que me parezca particularmente admirable.

Si tuviera que elegir a alguien a quien admirar de los personajes de los que he escrito, aparecería en ese libro que dicho antes, que es un libro de historia, pues ahí hay un escritor que se llama Joan Dospasos al que ya había leído poco antes de escribir ese libro, y que más adelante  leí mucho, me pareció que era un hombre muy humano, así que al menos desde el punto de vista humano me gustaría pensar que este señor que hasta el final mantuvo una fidelidad y unos valores, es una persona admirable.

¿Tu lugar de trabajo está ambientado de alguna manera en especial?

Ignacio Martínez de Pisón:

Es tan solo un escritorio, y por lo que vi el otro día bastante guarro. Porque resulta que aunque de vez en cuando me esfuerzo por quitar el polvo que se acumula entre los libros, que es mucho, por desgracia, se queda un poquito adherido. Además, resulta que el otro día, vinieron a hacer unas fotos a mi casa, para una revista y decidieron cambiar la mesa de posición, pero como eso no se había cambiado en mucho tiempo de sitio, casi 15 años, apareció debajo de la cajonera una “mierda”, que si el fotógrafo ese lo hubiera fotografiado me podría haber chantajeado perfectamente.

¿Y cuál es tu novela favorita escrita por ti?

Ignacio Martínez de Pisón:

Pues mira Carreteras secundarias es con la novela que noté que me hacía mayor o sea, con Carreteras secundarias yo tenía 35 años cuando la escribí, de repente me convertí en el escritor que quería ser, y a diferencia de lo que había hecho hasta entonces, que eran cuentos y novelas en las que estaba buscándome, de repente ahí descubrí que era ese tipo de escrito lo que yo quería ser. En las que mezclaba historias de humor, historias tristes, historias cercanas, ambientadas en lugares cercanos, en épocas también cercanas para mí, y donde no pasan cosas extraordinarias, sino que son bastante realistas. Y a partir de la novela de Carreteras secundarias noté que me hice mayor de golpe. Entonces, aunque no tenga claro que sea mi favorita, ya que técnicamente hay otras que son más elaboradas, más trabajadas, o más largas, y en las que hay más personajes, tengo la sensación de que es la novela más importante, ya que empecé a escribir como luego seguiría escribiendo 20 años después.

Ahora pasaremos a hacer las preguntas de Carreteras secundarias.

¿En algún momento el padre de Felipe se enamora de alguna de las mujeres con las que está?

Ignacio Martínez de Pisón:

Bueno, yo creo que es un hombre que está muy enamorado de sí mismo, tiene una idea de una lealtad a su mujer que murió, y en realidad es un hombre que va como un picaflor. Es un hombre que tiene un problema de autoestima, a pesar de que él cree que no lo tiene, porque se considera una persona realmente importante, con ese coche que es el mismo que tiene el Presidente de la República Francesa. Él se considera un ganador, cuando en realidad todos sabemos que es un perdedor. Y por todo lo que le pasa es un hombre que no debería de tener la autoestima tan elevada como la tiene, y sin embargo él considera que lo que le refleja bien es un coche que en aquella época era un cochazo.

¿Que si está enamorado las chicas? Yo no sé si está enamorado de esas dos, pero en todo caso sí que a su lado se siente más feliz, más seguro, y más confiado en sí mismo.

¿Y por qué al alejarse del mar sus vidas cambian para mal?

Ignacio Martínez de Pisón:

Eso ocurre sin que tenga una relación de causa efecto, cuando se van del Mediterráneo su vida empieza a hundirse. A mí me gusta pensar que cuando vivía cerca del mar tenían un poco más de libertad, ya que el mar siempre es una metáfora de libertad, donde la vista se pierde en la lejanía. Lo que ocurre realmente es que el padre está haciendo un viaje de vuelta, aunque él en realidad no lo sepa, adonde cometió un error grave en el pasado, y el destino le está llevando saltándose sus deseos y su voluntad para llevarlo al origen de sus errores.

¿Habéis visto la película alguien?

(Se oye un sí en la sala)

Bueno Carreteras secundarias fue una película que escribí yo en el año 96 cuando publiqué la novela. De hecho justo antes de publicarla  apareció un director de cine diciéndome que quería llevar a la gran pantalla mi libro, y yo estaba encantado ya que siempre había soñado con escribir un guion. Y aquella fue la primera oportunidad que se me presentó de hacer algo para el cine. Y cuando el director me llamó en las navidades del 1995, yo mismo me ofrecí y le dije que yo quería ser guionista, ya que me había preparado para cuando llegara esa oportunidad. Así que nada más acabar la novela, empecé a escribir el guion, y al director le pareció bien, aunque tuvimos que hacer algunos cambios, siempre para mejor…

Al año siguiente de publicarse la novela, ya se había estrenado en los cines la película  Carreteras secundarias, y no solo se había estrenado, sino que además estábamos nominados a los Goya de finalistas, que finalmente no ganamos. Fue todo muy rápido.

Esto es todo, esperamos que te hayas sentido a gusto y que vuelvas a este instituto siempre que quieras.

 

Gracias a vosotras.

 

Nerea Molina, 2º Bachillerato B

 

 

 

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