El Montu contra la violència masclista

El Montu contra la violència masclista

El orden de las cosas

(Texto argumentativo a partir del cortometraje El orden de las cosas, proyectado en clase de Castellano con motivo del Día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer.)

La violencia de género es una de las manifestaciones más claras de la desigualdad existente en nuestra sociedad. Se podría decir que es como una lluvia de prejuicios y opiniones destructivas que te dicen cómo tienes que comportarte para convertirte en ese tipo de persona que “debes” ser.

Hay muchos tipos de violencia, desde la verbal hasta la física. Afortunadamente, hoy en día, cada vez son más las personas que se atreven a denunciar a sus agresores mostrando sus cicatrices físicas, y eso me parece muy bien. Pero ¿qué pasa con las cicatrices psicológicas? Esas cicatrices que se quedan en la mente y que hacen que dejes de comer, o de salir de fiesta, esas cicatrices que te impiden ponerte esa prenda de ropa que tanto te gustaba, esas que te ponen barreras a la hora de volver a confiar en alguien… Todas esas cicatrices no se denuncian porque no se ven a simple vista, porque vivimos en una sociedad con tantos prejuicios que critica simplemente viendo el exterior de esa persona sin importarle lo que lleve dentro.

La gente, al ver a una pareja cogida de la mano, no se para a pensar sobre cómo serán en casa el uno con el otro, sino que se fija en cómo lucen los ojos los dos juntos. No estamos acostumbrados a ver más allá de nosotros mismos, y eso, en muchas ocasiones, es la raíz del problema, porque el agresor no ve el daño que le causa a su pareja ni el trauma que le deja tanto a ella como a sus hijos: él solo es capaz de ver el “esfuerzo” que está haciendo para que su pareja sea “mejor”.

También hay veces en las que la víctima ha intentado pedir ayuda de la única manera que sabe, con una mirada muy silenciosa, pero eso tampoco lo sabemos percibir ni entender, porque estamos tan centrados en ser ese tipo de persona que encaja en la sociedad, que nos olvidamos de aquellos que están sufriendo por serlo.

A lo que me refiero con todo esto es que la sociedad necesita sacarse esa venda que lleva en los ojos de una vez por todas y darse cuenta de que no todo es tan bonito como aparenta ser, aprender a pensar un poco más en los demás para ayudar a aquellos que se están ahogando en mares de silencio y saber decir que no sin miedo.

Irene Ares, 2º de Bachillerato B